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  • Ignacio De Leon

Venezuela socialista (2)

Updated: Feb 18, 2019

La economía política de la devaluación venezolana

Venezuela ha dejado en pañales las hiperinflaciones de Zimbabwe (2000) y Alemania (1923), reputadas como las más escandalosas de la historia. La causa principal que ha propiciado el desorden en las cuentas macroeconómicas se debe una lógica perversa en el manejo de política monetaria, que utiliza como financiamiento la devaluación del bolívar, cuando los ingresos petroleros han sido insuficientes para mantener el volumen de gastos de un Estado en permanente expansión “socialista”. Esta lógica se inició desde el 18 de febrero de 1983 con el Viernes Negro, cuando el dólar pasó de Bs.4,30 a Bs.6. Luego de 37 devaluaciones, el precio del dólar es hoy (al 08.10.18) Bs. 10.350.000. Solamente en los últimos seis años, desde 2012, el valor del bolívar ha caído en 99.9997%.




La clave socialista para entender la destrucción del bolívar se encuentra en el régimen de controles cambiarios inaugurados desde 1983, que tuvo su consecuencia lógica en 2004, cuando se reinstauró con el único propósito de someter a la población a un control social a través del favoritismo en la asignación de divisas. Lógicamente, un sistema así concebido solamente era viable en la medida que tuviera ingresos petroleros para respaldarlo (2004-2014). Al no existir estos ingresos, era previsible el colapso. Obviamente, al sumar la creación de dinero inorgánico con la incapacidad creciente del fisco para recaudar ingresos de empresas cada vez menos numerosas, se ha consolidado un "Efecto Tanzi" , que retroalimenta la inflación hasta haberla transformado en una hiperinflación prevista para mas de un millon por ciento en 2018, según el FMI. Sin embargo, si se proyecta a fin de año la inflación mensual mas reciente (junio 2018, de 125%) la misma alcanza 1.683.311%.


Además de la devaluación, la lógica socialista ha buscado el endeudamiento como vehículo para procurarse ingresos fiscales a fin de atender un gasto publico totalmente desbocado. Esto ha generado una deuda externa que, según Reuters excede los USD140MM, así como compromisos de entrega de activos (p.ej., petróleo) a cambio de dudosas contraprestaciones (p.ej., Acuerdo Chino, por USD5MM; acuerdo con Rusia por 3.150MM; entrega de 100 mil bdp/d a Cuba; PetroCaribe) y endeudamiento de PDVSA. Según reporta Bonos Venezolanos para el 06 de agosto de 2018 existen acumulados compromisos vencidos (Venezuela y bonos PDVSA) por USD 5.179.3, y USD 7 en periodo de gracia.


Fuente: Bonos Venezolanos www.bonosvenezolanos.com

El punto culminante del enloquecido gasto publico fue, sin duda, la presentación en octubre de 2016 del proyecto de Ley de Presupuesto de Gastos de la Republica de 2017, ante el espurio Tribunal Supremo de Justicia, en lugar de la Asamblea Nacional, como lo ordena la Constitución. Este presupuesto, según Transparencia Venezuela , no fue conocido por el país, y solo pudo conocerse su contenido por vías irregulares. Pero además, fue declarado nulo por la Asamblea Nacional, por tanto, cada uno de sus gastos y erogaciones.


Sin embargo, su análisis sirve para ilustrar la indisciplina fiscal del régimen. Este presupuesto, presenta serias inconsistencias, como haber subestimado los gastos en 75.85%, y haber calculado los ingresos con un barril de petróleo más barato (USD30) que el promedio ya registrado en enero de 2017 (USD45,15) sin explicar lo qué harían con el superávit. Esto reitera una perversa tradición en la preparación de presupuestos nacionales, basados siempre en la idea de subestimar ingresos para luego jugar con los superávits a criterio discrecional.


La composición del Presupuesto de 2017 muestra que, desde 2014 hasta 2017, el nivel de gastos del Estado ha sido persistentemente superior al de ingresos, lo que ha forzado a endeudamiento público, tal como se muestra en el siguiente gráfico.

Venezuela: Composición del Presupuesto (2014-2017)


Es preciso poner un torniquete para frenar la fuente de desorden fiscal, al gasto público agigantado por estatizaciones absurdas, y a programas asistencialistas incapaces de generar productividad. Por ejemplo, se precisa reducir o eliminar los subsidios regresivos, para reemplazarlo por asignaciones directas.


Este gasto rentista, además, ha dejado de lado aquel gasto necesario para incrementar la productividad del país. Esto ha traído consigo un consecuente deterioro de la infraestructura necesaria para promover la productividad. Por ejemplo, como resultado de la renacionalización de CANTV e intervencionismo estatal (congelación de tarifas, rezagos en inversiones publicas etc.) en el sector de telecomunicaciones, es imposible para Venezuela adoptar tecnologías de punta basadas en industrias digitales, o incluso las que ya no lo son, como la 4G. De hecho, según un informe del BID, donde el promedio de velocidad de descarga para un usuario latinoamericano es de 17.1 Mbps y el 69% de la población ha adoptado la tecnología 4G, en Venezuela “ningún usuario tiene acceso a al menos 10Mbps.

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