Search
  • Ignacio De Leon

La avalancha de 8 millones que destruirá Latinoamérica



Recién acabo de regresar de un viaje de trabajo en Colombia esta semana. No hubo día que pasara sin cruzarme en la calle con venezolanos, haciendo maromas en cruces de calles, vendiendo caramelos, cargando bebés dormidos, flacos, sucios, hambrientos, con la mirada perdida, esperando acaso un milagro que los saque de ese triste destino. Los vi por decenas, en el centro de Medellin, en Bogotá, en Cartagena. Me dicen mis contactos que solamente en Antioquia hay no menos de 150.000. Toda San Juan de los Morros, metida en el corazón de Colombia.


Cada día 5000 venezolanos abandonan el país. Si uno proyecta esa cifra hacia el futuro, cabe esperar que en 2020 habrán 8 millones de refugiados. Un caso único en los anales de la historia del Hemisferio Occidental. Para poner esta cifra en perspectiva, ella es superior a la migración habida en TODA Latinoamérica y el Caribe entre 2012 y 2015, según un estudio de la OEA y OCDE de 2017.



Pero más allá de lo anecdótico, la pregunta es ¿cuál será el impacto sobre el resto de los países de la región? ¿Será la verdadera estrategia desestabilizadora del Foro de Sao Paulo, lanzar una marea humana que no pueda ser asistida? No sería la primera vez que una avalancha humana en principio bienvenida, termine por hacer implosionar los estados anfitriones. Hasta el glorioso y próspero Imperio Romano colapsó con la llegada de tribus germanas que huían de invasiones de mongoles y hunos, incapaz de ofrecerles la Pax Romana (servicios, infraestructura, bienes públicos). ¿Qué cabe esperar de los menguados estados latinoamericanos?


Es preocupante la poca comprensión que parece existir entre los gobiernos democráticos de la región sobre la dimensión catastrófica del problema gigantesco que ya tiene proporciones de avalancha. Peor aún es la impresión del Sr. Guaidó, cuyo ¿gobierno? sólo parece mostrar interés por crear registros electorales de la diáspora, en lugar de diligenciar un registro efectivo de identidad para resolver problemas inmediatos (repartición de ayuda, remesas, colocación de talentos, servicios consulares) y minimizar el impacto de la estrategia insidiosa del Foro de Sao Paulo. La Secretaria de la OEA ha intentado hacer despertar a los responsables de su estado catatónico, presentando esta semana un reporte que reproduce las proyecciones del Instituto Brookings de Washington, D.C., arriba indicadas. O mejor dicho, las proyecciones del desastre.



Es claro que no hay capacidad, presupuesto público, donantes, o algo similar capaz de enfrentar esta situación. ¿Qué sucederá cuando los paisanos que hoy pululan errantes en las avenidas y calles esperando ayuda, no la reciban?


La solución está en la propia capacidad de la diáspora para organizarse censando, organizando, identificando capacidades, necesidades y aplicando tecnologías adecuadas para reducir los costos de organizarnos.


Para ello, no contamos con otros sino con la fuerza colectiva de quienes vivimos afuera, sufrimos afuera, conocemos afuera. Nuestra capacidad colectiva será la forma plantear soluciones concretas y efectivas en el tiempo que se requiere. Afortunadamente, también existen centenares de miles de compatriotas dispuestos a echar el hombro a colaborar con sus paisanos. No lo son propuestas inútiles y demagógicas como programas de "Vuelta a la Patria", sin antes tener patria a donde regresar. Ustedes me entienden.


La meta es construir un país cuyo centro de negocios sea el Mundo. Para ello, debemos organizarnos colectivamente. Esta será la forma estratégica de vencer la estrategia desestabilizadora del Foro de Sao Paulo.



45 views
Suscríbete con nosotros
  • Grey Google+ Icon
  • Grey Twitter Icon
  • Grey LinkedIn Icon
  • Grey Facebook Icon

© 2023 by Talking Business.  Proudly created with Wix.com

  • Twitter Social Icon
  • LinkedIn Social Icon